El Planeta de los simios es una película basada en la novela homónima de Pierre Boulle. Una historia de ciencia ficción muy original, muy bien montada y creíble, con un final sorprendente. Es destacable el trabajo de maquillaje de los simios, la ambientación, muy lograda y convincente, y los efectos especiales, que junto con el ambiente en que se estrenó la película (la llegada del hombre en la Luna, la Guerra Fría) e indirectamente el film de Stanley Kubrick, 2001 Odisea del Espacio, de ese mismo año, contribuyeron a su enorme éxito, originando toda una saga que es un clásico de la ciencia ficción.
Argumento
En el año 3978 una nave espacial procedente de la Tierra realiza un aterrizaje forzoso en un planeta desconocido. Los astronautas, al mando del coronel George Taylor (Charlton Heston) inspeccionan los alrededores y descubren que en este planeta los seres inteligentes y especie dominante son unos simios que comparten características físicas con los chimpancés (civiles), gorilas (militares) y orangutanes (religiosos y políticos) de la Tierra, pero que han desarrollado una civilización antropizada y militarizada, además hablan inglés.
Los humanos de ese mundo, en cambio, tienen facultades sociales muy poco desarrolladas, son incapaces de hablar y son cazados en batidas militares y tratados como ganado por los simios dirigentes.
Taylor es hecho prisionero, sufriendo una lesión de garganta que le impide hablar, por tanto lo confunden con uno de los humanos de ese planeta y los simios lo llevan a su poblado junto con otros humanos cazados en la misma batida. Junto con Taylor cae una hembra joven de hermosa apariencia, Nova (Linda Harrison), que le es dada por los simios a Taylor con fines de apareamiento.

En el poblado, unos simios científicos dirigidos por el sectario Dr. Zaius, lo estudian detenidamente y filosofan sobre las características de Taylor. Con el tiempo, Taylor se gana la confianza de dos jóvenes chimpancés académicos; uno de ellos es una hembra chimpance Zira (Kim Hunter) y su compañero Cornelius (Roddy McDowall. Despúes de que descubren que puede hablar, el interés mutuo aumenta y las conversaciones indican a Taylor que los humanos de ese lugar alguna vez fueron especie hegemónica y dominante y que fueron subyugados por los monos siglos atrás. Finalmente, con la ayuda de ellos, logra escapar con su fiel acompañante Nova.
En su huida va avanzando a lo largo de una costa; Taylor descubre evidencias arqueológicas que indican la existencia de una ciudad enterrada similar a New York, hasta que descubre la estatua de la Libertad cubierta de arena, lo que le hace deducir que el planeta donde se halla es la Tierra y que él está en el futuro. De esta forma termina la primera película de la serie.

La película, priorizando el tema sociológico y necesitando una excusa para éste (cómo un hombre actual podría llegar a un planeta Tierra habitado por simios), trata el tema del viaje en el tiempo de forma errónea al basarse en la dilatación-contracción del espacio-tiempo a velocidades cercanas a la luz predichas en la teoría de la relatividad de Albert Einstein. Tales contracciones se corrigen con la aceleración, por lo que Taylor y su tripulación habrían envejecido rápidamente y muerto antes de detenerse totalmente en la superficie del planeta. La descripción de la sociedad de los monos que se muestra en la película ataca las nociones de la superioridad humana. En particular, los prejuicios religiosos de los monos sobre los humanos, pueden ser interpretados como un ataque al creacionismo y a la idea de hegemonía de la especie humana en la Tierra.
Lo que causó controversia fue el mensaje de la película; después de una guerra nuclear en toda la Tierra la mayoría de los seres humanos o todos acabarían sufriendo un terrible retraso cultural hasta comportarse como animales y se presentaría la oportunidad de que la siguiente especie en la escala evolutiva se desarrollara hasta el grado de crear una civilización y dominar la tierra como lo hicieron los humanos, y estos últimos quedarían sometidos a la voluntad de los simios. La película constituye una cruda y despiadada mirada sobre la naturaleza humana, capaz de conducir al exterminio a toda la civilización. Es importante, para comprender adecuadamente la temática del film, recordar que fue rodada en plena guerra fría, días en que la amenaza de un holocausto nuclear amenazaba a la población mundial en su conjunto a partir de la escalada armamentística de las, por ese entonces, dos superpotencias mundiales: Estados Unidos y la Unión Soviética.